No escribí este libro para decirte que apagues el teléfono y ya está. Lo escribí porque vi, muy de cerca, cómo la soledad moderna no es solo un vacío del alma: es también el resultado de un diseño, de una maquinaria construida para que nunca te sientas del todo acompañada. Quise ponerle nombre a eso —y, sobre todo, entregarte un mapa real para salir de ahí.